Me llamo Linda. Soy mamá de tres niños. Nunca imaginé que el autismo sería parte de nuestro camino, pero así comenzó esta historia.
Mi segundo hijo, Aarón, fue diagnosticado a los 3 años con autismo grado de apoyo 1, con una marcada tendencia a altas capacidades. Aunque estas no pueden diagnosticarse formalmente, se manifiestan de muchas formas en su día a día
Cuando llegó el diagnóstico no sentí miedo. Ese apareció después. Lo primero fue la incertidumbre: preguntas sin respuestas y un camino completamente nuevo por recorrer.
Desde el inicio tuve claro que Aarón no estaba enfermo y que no había nada que curar. Mi propósito siempre ha sido acompañarlo y ayudarle a construir las herramientas necesarias para mejorar su calidad de vida, respetando quién es.
En este espacio escribo desde lo vivido: avances, retrocesos y lo que se aprende al convivir, día a día, con este huésped que llegó de manera inesperada y se quedó a vivir en nuestra casa.
